La aprobación por primera vez de parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) de controles de capitales, contenida en un documento divulgado ayer, expuso las sensibles tensiones internas que algunos países miembros incluso se opusieran al título.
Asimismo, los países emergentes querían la aprobación del FMI para bloquear los potenciales desestabilizadores flujos de dinero especulativo. Sin embargo, se han erizado con la posibilidad de que el fondo apruebe políticas impopulares como los cambios en el valor dólar.
Mientras tanto, las economías avanzadas que defienden el libre mercado se encogían ante la idea de darle luz verde a políticas que piensan deberían ser usadas con moderación e idealmente como último recurso.
Por su parte, el FMI optó por titular el documento “Marco de Trabajo” en vez de “Directrices”, una descripción que muchos países percibían como muy prescriptiva.
Entre tanto, la entidad dijo que el documento era un primer paso importante en la creación de consensos sobre cómo manejar la intempestiva aparición de flujos de fondos de inversión hacia los mercados emergentes en busca de mayores rendimientos, lo que arriesgaría alimentar burbujas de activos e inflación.
El FMI estimó que el control de capitales podría ser considerado cuando la moneda del país no está subvalorada, la economía está sobrecalentada y no hay espacio para endurecer la política fiscal.